sábado, 13 de agosto de 2011

JUVENTUD: TESORO EN PELIGRO

JUVENTUD: TESORO EN PELIGRO
Por: Sergio Sarita Valdez
Especial para "HOY"
Correspondió al ruiseñor de América trinar desde Nicaragua para
encantar el oído de las letras hispanas con estos versos: "Juventud,
divino tesoro,/ ¡Ya te vas para no volver!/ Cuando quiero llorar, no
lloro.../ Y a veces lloro sin querer". A Rubén Darío, ícono de la
literatura centroamericana no sé si en estas circunstancias llamarle
simplemente poeta, o ser más justo en la ocasión y agregarle lo de
filósofo. El autor de Azul no se me escapa de la mente cada vez que a
diario saco balance de las muertes violentas hijas del gatillo, de la
pólvora y el plomo en la capital dominicana.
Al final de la jornada diurna en el Instituto Nacional de Patología
Forense hacemos un inventario de los fallecimientos acaecidos a
consecuencia de disparos por arma de fuego y nos encontramos que más
del noventa y cinco por ciento de esas defunciones ocurren en jóvenes
cuyas edades oscilan entre los 17 y los 35 años con una media
alrededor de los 26 años. La mayoría de las victimas moraban en las
zonas periféricas del casco urbano capitalino y cayeron a la sombra de
la noche en complicidad con los frecuentes y prolongados apagones que
con regularidad nos oferta la eternamente fallida corporación
eléctrica sin nacionalidad. ¿Cuál es el perfil social de estos
jóvenes? Poca escolaridad, desempleados, propensos a resolver los
conflictos con el uso de la fuerza bruta, amantes de la vida fácil,
usuarios de alcohol, drogas y otras minucias, procedentes de hogares
hacinados cargados de actos de violencia intrafamiliar, y barriadas
con pocos espacios asignados a los deportes y diversiones sanas. Caen
abatidos en confrontas de bandas, luchas intestinas, o en encuentros
con agentes de la inseguridad. Afirman las estadísticas que el país
cuenta con una población de dos millones setecientos mil muchachos y
muchachas en un ambiente en donde menos de la tercera parte de la
gente en capacidad productiva cuenta con un empleo formal y más de la
mitad chiripea. Por el camino que vamos tendremos que utilizar más
terrenos para inaugurar nuevos cementerios, solares para edificar
grandes cárceles y más recursos financieros para agrandar el cuerpo
policial, la marina, ejército y la aviación. Tal vez se piense que
militarizando la nación es la forma más eficaz para llevar seguridad
al pueblo dominicano.
Hace ya varias décadas que los grupos poderosos y las capas medias
altas de nuestra sociedad se dieron cuenta de lo ineficiente del
Estado Dominicano para garantizarle los bienes y vidas por lo que se
han agenciado de compañías de guardianes privados y sistemas de
alarmas para asegurarle la paz y la seguridad de la que el resto de la
población carece. ¿Hay aún espacio para que la juventud siga soñando
con la patria que visualizaron Duarte, Luperón y Juan Bosch? ¿Cabe
todavía en Quisqueya el sermón de la montaña? Para lo que estoy seguro
que hay y habrá espacio y tiempo es para declamar un millón de veces:
"Juventud, divino tesoro,/ ¡Ya te vas para no volver!/ Cuando quiero
llorar, no lloro.../ Y a veces lloro sin querer".

viernes, 5 de agosto de 2011

Huellas del Trabajo de la Juventud Dominicana en Chile

Tenemos el agrado de entregarles la primera de una serie de entrevistas que serán realizadas a distintos jóvenes dominicanos que han logrado dejar huellas importantes en la sociedad chilena con su trabajo, dedicación y honestidad. En esta oportunidad,  conoceremos a David Sierra un jóven luchador que con su trabajo honesto demuestra que es posible cultivar la paz.